dimarts, 5 de juliol de 2011

Per què parlem?



A aquest fragment del film "Vivre sa vie" de Jean Luc Godard, la protagonista manté una conversa amb un filòsof.

Bé pot servir aquesta com a introducció a qualsevol curs de filosofia que vulgui incidir en que tant el parlar com el pensar remeten a la condició humana que José Mª Valverde va qualificar de ser de paraula.

De pronto arranca la memoria,
sin fondos de origen perdido;
muy niño viéndome una tarde
en el espejo de un armario
con doble luz enajenada
por el iris de sus biseles,
decidí que aquello lo había
de recordar, y lo aferré,
y desde ahí empieza mi mundo,
con un piso destartalado,
las vagas personas mayores
y los miedos en el pasillo.
Años y años pasaron luego
y al mirar atrás, allá estaba
la escena en que, hombrecito audaz,
desembarqué en mí, conquistándome.
Hasta que un día, bruscamente,
vi que esa estampa inaugural
no se fundó porque una tarde
se hizo mágica en un espejo,
sino por un toque, más leve,
pero que era todo mi ser:
el haberme puesto a mí mismo
en el espejo del lenguaje
doblando sobre sí el hablar,
diciéndome que lo diriía,
para siempre vuelto palabra,
mía y ya extraña, aquel momento.
Pero cuando lo comprendí
era ya mayor, hombre de libros,
y acaso fue porque en alguno
leí la gran perogrullada:
que no hay más mente que el lenguaje,
y pensamos solo al hablar,
y no queda más mundo vivo
tras las tierras de la palabra.
Hasta entonces, niño y muchacho,
creí que hablar era un juguete,
algo añadido, una herramienta,
un ropaje sobre las cosas,
un caballo con que correr
por el mundo, terrible y rico,
o un estorbo en que se aludía
a lo lejos, a ideas vagas:
ahora, de pronto, lo era todo,
igual que el ser de carne y hueso,
nuestra ración de realidad,
el mismo ser hombre, poco o mucho.

Una condició que ens fa parlar i parlar sense cap altre possibilitat d'enmudir per sempre que no sigui la de la pròpia mort.

I és que potser ens fem preguntes perquè parlem i de manera igualment inevitable. La filosofia podria ser un afany (més) de viure reivindicat en les paraules que som i que ens fan ser.

Per això els mestres ho continuen sent per sempre, perquè ens deixen les seves paraules dites en formes diverses, ja siguin aquestes poètiques, narratives, descriptives, interrogatives..., que sovint comporten inevitables temptatives de resposta. Com han de ser les nostres i les dels nostres alumnes: temptatives reeixides constantment. Un bon mestre ensenya sempre i no deixa de fer-ho mai.
Dedicat a J.B.

1 comentari:

  1. Tot parafrassejant l'aforisme "escribo para que la muerte no tenga la última palabra": escric perquè la jubilació no tingui la darrera paraula. En això m'has fet pensar. Gràcies, Dolors.

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